Para ir pensando ...
(em "stereo" com o Que Universidade 2)
"Si no hay anticipación, la acción política se reduce a gestionar las urgencias, cuando ya no hay márgenes de maniobra. Como decía Talleyrand, «cuando es urgente, ya es demasiado tarde». La política se abandona al muddling through, en el que mandan los plazos cortos y las soluciones provisionales sustituyen a los grandes proyectos de configuración, de manera que los mismos problemas reaparecen una y otra vez en la agenda política. La política pierde así su función de actor configurador y adopta el estatuto de jugador reactivo o reparador de daños.
No es extraño entonces el fenómeno de la desafección, que refleja, no tanto una decadencia de las obligaciones cívicas, cuanto una cierta racionalidad de los electores, que expresan así con su desinterés la pérdida de significación real de la política en relación con el curso de la historia. La actual crisis de la política no es una crisis asociada a momentos de ruptura y decisión, sino al hecho de que no hay nada que decidir, que las dinámicas sociales se hayan emancipado frente a las posibilidades de configuración intencional haciendo de la política algo irrelevante.”
[op. cit., p. 84]
Daniel Innerarity (2009). El futuro y sus enemigos: una defensa de la esperanza política. Paidós, Barcelona.
