Saltar al contenido

Derrumbe

20 septiembre 2019
tags:

Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra… pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
sólo el viento…

Amparo Osorio

Anuncios

De un fulgor a otro

19 septiembre 2019
tags:

Quizás no se deba ir más lejos.
Aventurarse quizás apenas sea
desventurarse más,
alejarse un atroz infinito
del sueño al que accedemos
para irisar la vida,
como el juego de luces que encendía,
en la infancia,
el prisma de cristal,
el lago de tristeza, ciertas islas.
Sí, entre biseles citados los colores,
un fulgor anidaba sobre otro
-seda y deslumbramiento
el margen del espejo-
y aquello también era un espectro,
sabido, exacto. Centelleos ajenos
en un mundo apagado.
Como un canto sin un cuerpo visible,
un reflejo del sol creaba
una cascada un río una floresta
entre paredes áridas.
Sí, no vayamos más lejos,
quedemos junto al pájaro humilde
que tiene nido entre la buganvilia
y de cerca vigila.
Más allá sé que empieza lo sórdido,
la codicia, el estrago.

Ida Vitale

Last Nite

15 septiembre 2019
tags:

Vodka

15 septiembre 2019
tags:
Que una tarde acabe con lluvia
y poco espesor de azúcar en la sangre
no es demasiado.
Que uno se reconcilie de pronto
con el amor peor dejado
y que vuelvan los cuerpos y las voces
sobre la casa hundida,
sin pretender alzar otra columna
ni soñar que habitamos otra casa,
es casi como un golpe que hace vida a la vida.
Y henos aquí
jugando a que estos besos son los besos de otros,
a que resbalan por la piel y no resfrían el alma.
Henos aquí jugando,
recorriendo de vuelta el polvoso camino
y pocos serios ante la gravedad del asunto
como si la risa viniera de una irónica calma,
de corazones ya suficientemente burlados.
Nosotros,
los que desconocíamos cualquier camino de retorno
¿Qué hemos hecho para venir a dar con el amor al que se vuelve?
Dónde estabas
mientras yo te enterraba
y enterraba contigo –cavadora egipcia-
toda la maraña del amor imposible
para que te llevara tus tesoros al otro mundo.
¿En qué limbo de paciencia aguardabas?
Te he soltado.
Ya no estás preso a mi pecho ni a imagen alguna
y no puedo dejar de preguntarme
en qué momento tu animal enfurecido
aceptó que se le quebrara el corazón.
Porque hoy he venido a mirarte largo rato a los ojos
sin sentir la tentación de pedirte
que me sostengas el mundo cuando los pisos se agrieten,
porque hoy he venido a mirarte
sin querer que me salves de nada.
Alguna vez confiamos en el tiempo
y cada quien –a su modo- supo postergarlo.
Ahora
que ya tenemos tan poco para postergar,
que robamos pasión a un tiempo que ya no es “nuestro tiempo”
que el portero del edificio me mira con recelo.
Ahora que el despecho para mí es estar en ascuas
entre el final de un poema
y el comienzo de otro que se tarda
como se tarda el amor
y que puede incluso no llegar nunca.
Ahora
que tantas tardes se han ido sin esperarte
y que he aprendido tan bien a sostener entre las noches
el as de un juego solitario,
que no puedo negar el desierto que habita este corazón
y lo reclama.
Ahora
que un clavo no saca otro clavo,
el pecho se tranca, de seguro, no le queda otra cosa.
Ha sido hermosa la tarde
aunque tan difícil sea hablar de amor,
aunque sepamos que hay una casa que se levanta sin estructura
y que esa casa es la nuestra.
No te pregunto por lo que haremos otras tardes,
eso lo sé
y voy a ti sin dobleces.
Vuelvo a sacar dos cubos de hielo,
los pongo en un vaso
y abro la botella
como quien retoma un gesto detenido por distracción,
como quien no ha dejado una noche de hacerlo.

Gabriela Kizer

En otro amanecer

13 septiembre 2019
tags:

 

Toda mi existencia es un verso oscuro
que se repite a sí mismo
y te lleva al amanecer de eternas primaveras
Yo suspiro por ti en este verso
En este verso te amarro
a los árboles, al agua y al fuego

Acaso es la vida
una calle larga por la cual cada día pasea una mujer
con su canasto?
Acaso es la vida
una cuerda con la cual un hombre se cuelga de una rama?
Tal vez es la vida
un niño que regresa de la escuela

La vida es tal vez prender un cigarrillo
en la letarga pausa entre dos momentos de amor,
o un caminante que confundido alza su sombrero
y con una sonrisa lerda dice ” Buenos días”
a otro que lo adelanta

Acaso la vida es el momento contenido
cuando mi mirada sucumbe en tus pupilas
y mi emoción se mezcla con la sensación de la luna
y el descubrimiento de la oscuridad?

En un cuarto
tan grande como la soledad,
mi corazón, tan grande como el amor,
contempla los simples pretextos de la felicidad,
el hermoso marchitar de las plantas en maceteros,
el pequeño árbol que tú plantaste en nuestro jardín
y la canción de los canarios que colman la ventana

O…
Esta es mi suerte
Esta es mi suerte
Mi suerte es el cielo que se oscurece a través de las cortinas
Mi suerte es bajar por escaleras abandonadas
y encontrar algo en decadencia y exilio
Mi suerte es un penoso caminar por el jardín de los recuerdos
y la entrega de mi alma a la melancolía de una voz
que me dice:
amo tus manos

Yo planto mis manos en el jardín
Creceré
lo sé, lo sé
Y las golondrinas pondrán huevos
en mis manchadas y ahuecadas manos

En mis orejas cuelgo los aros
de un par de guindas rojas
y en mis uñas fijo hojas de dalias
Hay una calle donde los muchachos que me amaron,
con los mismos pelos alborotados,
cuellos largos y delgadas piernas,
todavía piensan en la sonrisa inocente de la niña
que una noche se la llevó el viento

Hay una calle que mi corazón
se ha robado de los barrios de mi infancia

El viaje de los sentidos a lo largo de la línea del tiempo,
e impregnar la línea seca del tiempo
con la forma de conscientes pensamientos
que regresan desde la fiesta de imágenes espejadas

De esta manera
alguien muere
y alguien permanece

Foruq Farrojzad

¿Cómo?

10 septiembre 2019
tags:

Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿Cómo se nombra la tristeza?
Hubo otro tiempo
en que ella era
el modo de caminar por la vida,
la manera de mirar las cosas,
y era palabra cotidiana,
repetida hasta el cansancio
y más veces aún hasta el llanto.

Aquí desde tan lejos,
después de tantas cosas,
cuando ya todo se ha cubierto
con un grueso manto de pudor,
¿cómo nombrar la tristeza?

Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿cómo se nombra la poesía?
Hubo otro tiempo
en que ella se acomodaba
en medio de todas las cosas,
las amables, las tristes, las amargas,
aunque, es verdad,
parecía encontrarse más a gusto
con las últimas.

Pero aquí desde tan lejos,
¿cómo llamar a la poesía?

Susy Delgado

Aitormena

8 septiembre 2019
tags:

A %d blogueros les gusta esto: