Derrumbe
Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra… pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
sólo el viento…
Amparo Osorio
De un fulgor a otro
Quizás no se deba ir más lejos.
Aventurarse quizás apenas sea
desventurarse más,
alejarse un atroz infinito
del sueño al que accedemos
para irisar la vida,
como el juego de luces que encendía,
en la infancia,
el prisma de cristal,
el lago de tristeza, ciertas islas.
Sí, entre biseles citados los colores,
un fulgor anidaba sobre otro
-seda y deslumbramiento
el margen del espejo-
y aquello también era un espectro,
sabido, exacto. Centelleos ajenos
en un mundo apagado.
Como un canto sin un cuerpo visible,
un reflejo del sol creaba
una cascada un río una floresta
entre paredes áridas.
Sí, no vayamos más lejos,
quedemos junto al pájaro humilde
que tiene nido entre la buganvilia
y de cerca vigila.
Más allá sé que empieza lo sórdido,
la codicia, el estrago.
Ida Vitale
Last Nite
Vodka
Gabriela Kizer
En otro amanecer
Toda mi existencia es un verso oscuro
que se repite a sí mismo
y te lleva al amanecer de eternas primaveras
Yo suspiro por ti en este verso
En este verso te amarro
a los árboles, al agua y al fuego
Acaso es la vida
una calle larga por la cual cada día pasea una mujer
con su canasto?
Acaso es la vida
una cuerda con la cual un hombre se cuelga de una rama?
Tal vez es la vida
un niño que regresa de la escuela
La vida es tal vez prender un cigarrillo
en la letarga pausa entre dos momentos de amor,
o un caminante que confundido alza su sombrero
y con una sonrisa lerda dice ” Buenos días”
a otro que lo adelanta
Acaso la vida es el momento contenido
cuando mi mirada sucumbe en tus pupilas
y mi emoción se mezcla con la sensación de la luna
y el descubrimiento de la oscuridad?
En un cuarto
tan grande como la soledad,
mi corazón, tan grande como el amor,
contempla los simples pretextos de la felicidad,
el hermoso marchitar de las plantas en maceteros,
el pequeño árbol que tú plantaste en nuestro jardín
y la canción de los canarios que colman la ventana
O…
Esta es mi suerte
Esta es mi suerte
Mi suerte es el cielo que se oscurece a través de las cortinas
Mi suerte es bajar por escaleras abandonadas
y encontrar algo en decadencia y exilio
Mi suerte es un penoso caminar por el jardín de los recuerdos
y la entrega de mi alma a la melancolía de una voz
que me dice:
amo tus manos
Yo planto mis manos en el jardín
Creceré
lo sé, lo sé
Y las golondrinas pondrán huevos
en mis manchadas y ahuecadas manos
En mis orejas cuelgo los aros
de un par de guindas rojas
y en mis uñas fijo hojas de dalias
Hay una calle donde los muchachos que me amaron,
con los mismos pelos alborotados,
cuellos largos y delgadas piernas,
todavía piensan en la sonrisa inocente de la niña
que una noche se la llevó el viento
Hay una calle que mi corazón
se ha robado de los barrios de mi infancia
El viaje de los sentidos a lo largo de la línea del tiempo,
e impregnar la línea seca del tiempo
con la forma de conscientes pensamientos
que regresan desde la fiesta de imágenes espejadas
De esta manera
alguien muere
y alguien permanece
Foruq Farrojzad
¿Cómo?
Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿Cómo se nombra la tristeza?
Hubo otro tiempo
en que ella era
el modo de caminar por la vida,
la manera de mirar las cosas,
y era palabra cotidiana,
repetida hasta el cansancio
y más veces aún hasta el llanto.
Aquí desde tan lejos,
después de tantas cosas,
cuando ya todo se ha cubierto
con un grueso manto de pudor,
¿cómo nombrar la tristeza?
Aquí donde ya todo pareciera
ser agua calma,
¿cómo se nombra la poesía?
Hubo otro tiempo
en que ella se acomodaba
en medio de todas las cosas,
las amables, las tristes, las amargas,
aunque, es verdad,
parecía encontrarse más a gusto
con las últimas.
Pero aquí desde tan lejos,
¿cómo llamar a la poesía?
Susy Delgado
Aitormena